jueves, 9 de abril de 2026

Devocional abril 9/2026

"Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo." (Hechos 8:14-17).

Cuando el Señor Jesús le dio a Pedro (y a los otros apóstoles) las llaves del reino de los cielos (Mateo 16:19) fue realmente para este propósito. Aquí oficialmente dieron la bienvenida a aquellos (los samaritanos) que previamente habían sido excluidos del pueblo de Dios, al reino de Dios. Obviamente, hubo una experiencia posterior con el Espíritu Santo que estos creyentes samaritanos no conocían hasta que los apóstoles vinieron y les ministraron. A menudo, el poder y la llenura del Espíritu Santo se reciben cuando se imponen las manos sobre una persona y se ora por ellos (Hechos 9:17, 1 Timoteo 4:14, 2 Timoteo 1:6). Siempre debemos estar listos para recibir cualquier gracia o don que Dios tenga para darnos a través de la imposición de manos.

No sabemos con exactitud como fue evidente la llenura del Espíritu Santo en ellos. Quizá se manifestaron ciertos dones espirituales (1 Corintios 12:7-10).

"Recibían el Espíritu Santo": El hecho de que estos cristianos recibieron el Espíritu Santo en lo que parece ser una experiencia subsiguiente a su salvación, ha causado mucha controversia; se han ofrecido diferentes explicaciones:

  1. Algunos dicen que nunca fueron verdaderamente nacidos de nuevo (convertidos) bajo la predicación de Felipe. Cuando Pedro y Juan vinieron, realmente confiaron en el Señor Jesús y allí recibieron el Espíritu Santo. 
  2. Otros dicen que ellos fueron verdaderamente nacidos de nuevo. Después, en una experiencia posterior, recibieron el Espíritu Santo según un patrón que creyentes deben seguir hoy. 
  3. Otros dicen que fueron convertidos en respuesta a la predicación de Felipe; Pero Dios, retuvo el don del Espíritu Santo hasta que Pedro y Juan pudieron dárselo. El propósito de Dios en esto era asegurar la continuidad entre la iglesia en Jerusalén y la nueva iglesia en Samaria, evitando la división. 
  4. Otros opinan que realmente fueron nacidos de nuevo y recibieron el Espíritu Santo en el momento de la conversión, pero que les fueron dados dones y gracias especiales del Espíritu Santo por la imposición de manos de Pedro y Juan.

La última opción parece explicar mejor lo que sucedió. Cualquiera que sea la experiencia de los samaritanos, parece haber sido más que la dotación “normal” del Espíritu Santo en el momento de la salvación. Esta es una llenura del Espíritu Santo que siempre debemos desear y buscar.

miércoles, 8 de abril de 2026

Devocional abril 8/2026

"Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A este oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito." (Hechos 8:9-13).

Este Simón tenía un cierto nivel de fama local. Él fue honrado como alguien que no solo tenía el poder de Dios; decían de él: “Este es el gran poder de Dios”. En la Biblia, la magia está asociada con prácticas ocultas, y muchas veces con la toma de drogas que alteran la mente y el estado de ánimo. Cualquier poder real que Simón tenía, era de Satanás, no de Dios. En el mundo antiguo había una clase de astrónomos y científicos conocidos como magos (Mateo 2:1), pero los brujos y los hechiceros locales también usaban ese título. Lo usaban para aprovecharse de la ignorancia y las supersticiones de la gente común. 

Los samaritanos asumieron incorrectamente que, porque Simón tenía un poder espiritual, era de Dios; sin embargo, eso simplemente no era cierto.

Los que previamente habían sido engañados por Simón y sus artes mágicas, ahora creyeron a Felipe y lo que predicaba. Él trajo el mensaje del evangelio y ellos lo creyeron. “No hay indicios de ninguna deficiencia en su fe. Seguramente Felipe no reconoció ninguno, o no los habría bautizado”. (Williams).

Simón fue convencido por la predicación de Felipe y sus milagros asombrosos, hasta el punto en que declaró la fe, fue bautizado y estaba siempre con Felipe. Simón se convirtió en un seguidor de Felipe y su ministerio. No hay nada que indique que su fe fuera falsa o no sincera. Sin embargo, fue probada más adelante.

martes, 7 de abril de 2026

Devocional abril 7/2026

"Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad." (Hechos 8:4-8).

El resultado, para la gloria de Dios, fue que la persecución simplemente sirvió para esparcir el mensaje. No debemos pensar que los que se fueron de Jerusalén salieron como predicadores formales. La mayoría eran “misioneros por accidente” que hablaban del Señor Jesús a donde quiera que fueran. Podemos ser como estos primeros cristianos. Podemos compartir las buenas nuevas de lo que el Señor Jesús ha hecho en nuestras vidas. La mayoría de las personas no vienen a Él a través de un predicador profesional o un evangelista; ellos vienen a través de personas como nosotros.

“En cada iglesia donde realmente hay el poder del Espíritu de Dios, el Señor causará que sea esparcida, más o menos. Él nunca quiere que una iglesia sea como una nuez cerrada en su cáscara; ni como ungüento encerrado en una caja. El precioso perfume del evangelio tiene que ser derramado para endulzar el aire”. (Spurgeon).

Al igual que Esteban, Felipe fue uno de los hombres elegidos para servir a la familia de la iglesia en maneras prácticas cuando surgió la disputa sobre las viudas helenistas (Hechos 6:5). Él fue uno de los obligados a huir de la persecución (Hechos 8:1), terminando en Samaria. Después de que los judíos rechazaron el evangelio otra vez, vemos a Dios extendiendo la oferta de salvación en Jesús a otras personas, empezando con los samaritanos.

600 años antes de esto, los asirios conquistaron esta área del norte de Israel y deportaron a todos los judíos ricos y de clase media del área. Después importaron una población pagana desde lejos. Estos paganos se casaron con los de clases más bajas de judíos que quedaban en el norte de Israel, y de estas personas vinieron los samaritanos. En general, los judíos de aquel día odiaban a los samaritanos. Los consideraban infieles mestizos que corrompían la adoración del Dios verdadero. “Había un profundo prejuicio, equivalente casi al odio, entre los judíos y los samaritanos”. (LaSor). Aun así, Felipe les predicaba a Cristo. Porque el Señor Jesús había obrado en él, ya no había lugar para este tipo de prejuicio en su corazón o mente. Él no era racista hacia los samaritanos.


lunes, 6 de abril de 2026

Devocional abril 6/2026

"Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel." (Hechos 8:1-3).

En Filipenses 3:6, Pablo dijo de su vida antes de Jesús que era tan celoso en su fe religiosa que persiguió a la iglesia. La supervisión de Saulo de la ejecución de Esteban fue solo un ejemplo de esta persecución. "Consentía" describe la actitud de Saulo, pero la traducción al español probablemente no es lo suficientemente fuerte. La idea detrás de la antigua palabra griega suneudokeo es: “aprobar, estar complacido con”. Algunas personas eran perseguidores renuentes, pero Saulo no era uno de ellos; a él le gustaba atacar a los cristianos. Saulo de Tarso –a quien la mayoría de nosotros conocemos por su nombre romano Pablo– después vino a remorderse grandemente por aquella persecución de la iglesia. Más tarde escribió: "Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios" (1 Corintios 15:9).

Hechos 26:11 describe lo que quizá Pablo lamentaba más: "Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido en gran manera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras". Quizá Pablo haya sufrido muchas noches sin dormir pensando en aquellos a quienes forzó a blasfemar. La muerte de Esteban era solo el comienzo. Las compuertas de la persecución ahora estaban abiertas contra los cristianos. Saulo era solo uno de los muchos perseguidores de los cristianos. Ésta fue la primera persecución de los cristianos como grupo. Antes, los apóstoles habían sido arrestados, azotados y perseguidos; aquí, cada creyente fue amenazado con violencia y quizás muerte.

El domingo 8 de enero de 1956, en las orillas de un río solitario muy dentro de las selvas de Ecuador, los nativos asesinaron a cinco misioneros quienes venían a contarles de Jesús. Para muchos, esta muerte parecía una tragedia sin sentido. Muchos solo podían ver a cinco jóvenes misioneros quienes tenían sus carreras terminadas demasiado pronto, o las cinco viudas y los hijos sin padre. Pero Dios hizo una increíble obra a través de esos cinco hombres, aun en sus muertes, y la bendición todavía resuena a través de personas como Elisabeth Elliot, una de las cinco mujeres cuyo esposo fue asesinado. (Enduring Word)

sábado, 4 de abril de 2026

Devocional abril 4/2026

"¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis. Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió." (Hechos 7:51-60).

Podemos imaginar los susurros entre el sanedrín enojado mientras la lección de historia de Esteban comenzó a tener sentido. Esteban vio esto y supo que estaban rechazando al que Dios había enviado igual como lo habían hecho antes.

“Toma el cuchillo filoso de la Palabra y destroza los pecados del pueblo, abriendo las partes interiores de sus corazones y los secretos de sus almas … Él no podía haber dado ese discurso escrutador con mayor valentía si hubiera estado seguro de que le agradecerían por ello; el hecho de que su muerte era segura no tuvo otro efecto sobre él que hacerlo aún más valiente”. (Spurgeon)

Usando conceptos del Antiguo Testamento, Esteban reprendió a aquellos que rechazaron a Jesús como duros de cerviz (como es descrito Israel en pasajes como Éxodo 32:9), y como incircuncisos de corazón y de oídos (como es descrito Israel en pasajes como Jeremías 9:26). La cerviz es la parte posterior del cuello (la nuca). La expresión tiene el sentido de "tercos". Al usar las dos frases juntas, él podía haber tenido en mente un pasaje como Deuteronomio 10:16: "Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz." Casi 20 veces en el Antiguo Testamento, Dios llama a Israel duros de cerviz. Estos líderes religiosos estaban actuando tal como lo hicieron sus antepasados.

Israel se enorgullecía de la señal de la circuncisión porque los separaba de los gentiles. Esteban esencialmente dijo: “Ustedes son iguales a los gentiles en su rechazo del Señor”.  El punto principal de Esteban era inconfundible: “Como Israel fue en su historia; así ustedes lo son hoy. Dios les dio la ley, pero no la guardaron”. 

"Que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis": Esta acusación debe haber enojado mucho a los miembros del concilio. Ellos se enorgullecían de su obediencia a la ley, aun como el apóstol Pablo diría después de su pensar antes de ser cristiano: "En cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible" (Filipenses 3:6). El mensaje de Esteban era verdad. Primero, Dios no hace acepciónde lugares; es decir, aunque el templo era un regalo maravilloso de Dios, era incorrecto sobre enfatizarlo como “la casa de Dios”. Segundo, Israel en ese momento era culpable de lo que había sido culpable antes: rechazar a los mensajeros de Dios.

El Señor Jesús dijo que es imposible que odres viejos contengan vino nuevo (Mateo 9:17). A través de Esteban, el Espíritu Santo mostró cómo las viejas tradiciones del judaísmo (especialmente el énfasis excesivo en el templo) no podían contener el nuevo vino del cristianismo.

Dios usó el martirio venidero de Esteban para esparcir la iglesia al mundo entero, pero Dios también usó el mensaje de Esteban para mostrar que no había razón teológica para evitar que el evangelio se compartiera a los gentiles.


viernes, 3 de abril de 2026

Devocional abril 3/2026

"Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto. El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué al tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David. Este halló gracia delante de Dios, y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob. Mas Salomón le edificó casa; si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta: El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas?" (Hechos 7:44-50).

El punto de Esteban fue que la presencia del tabernáculo o el templo no los constriñó de rechazar a Dios y a sus mensajeros especiales. Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano: Esteban confrontó su idolatría del templo. Intentaron confinar a Dios dentro del templo, pero Dios es demasiado grande para caber en cualquier templo que el hombre pueda hacer. En un nivel más sutil, muchos cristianos hacen lo mismo. Quizá no sea el adorar al edificio de la iglesia (aunque ciertamente eso ocurre de vez en cuando), pero es el confinar a Dios a un solo lugar. En otras palabras, el único lugar donde se encuentran con Dios es en la iglesia. En cuanto les concierne, Dios está ausente del resto de sus vidas. En la mente y en la vida de algunos hoy en día, parece que Dios vive solamente en la iglesia.


jueves, 2 de abril de 2026

Devocional abril 2/2026

"Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor: Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar. Y le dijo el Señor: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa. Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto. A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a este lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza. Este los sacó, habiendo hecho prodigios y señales en tierra de Egipto, y en el Mar Rojo, y en el desierto por cuarenta años. Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis. Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos; al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto, cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se regocijaron. Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel? Antes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc, Y la estrella de vuestro dios Renfán, Figuras que os hicisteis para adorarlas. Os transportaré, pues, más allá de Babilonia." (Hechos 7:30-43).

Esteban enfatizó otra vez uno de los puntos principales de su respuesta al concilio: que Dios, su gloria y su obra, no eran confinados al templo. Dios se le apareció a Moisés en el desierto antes de que hubiera un templo. También enfatizó que Dios llamó y comisionó a Moisés. Aunque Israel lo había rechazado, Dios lo designó con señales inconfundibles, incluyendo la zarza ardiente en el desierto. Aunque Israel lo rechazó en lo que podría llamarse su “primera venida”, él siguió siendo el libertador elegido de Dios para Israel. Moisés profetizó que vendría después de él otro profeta y advirtió que Israel debería asegurarse de escuchar a este profeta. Pero al igual que Israel rechazó a Moisés, también rechazaron al Señor Jesús, quien es el profeta del que habló. Cada individuo debe considerar por sí mismo cómo debe aceptar a Jesús y no rechazarlo. Debe recibirlo como su Libertador, el único que puede rescatar. "Este es aquel … que estuvo en la congregación … que recibió palabras de vida": Moisés, como el Señor Jesús, guió la congregación del pueblo de Dios, disfrutó de una intimidad especial con Dios y trajo a luz la revelación de Dios.

Devocional abril 9/2026

"Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; lo...