miércoles, 11 de marzo de 2026

Devocional marzo 11/2026

"Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra. Entonces les ordenaron que saliesen del concilio; y conferenciaban entre sí, diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar. Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. Ellos entonces les amenazaron y les soltaron, no hallando ningún modo de castigarles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho, ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad, tenía más de cuarenta años." (Hechos 4:13-22).

La gran valentía y sabiduría de Pedro y Juan contrastaban con su origen sencillo. Eran hombres "sin letras y del vulgo", personas comunes viviendo y hablando de una manera fuera de lo común porque "habían estado con Jesús", porque esa capacidad se las dió el Espíritu Santo (Hechos 1:8).

Ciertamente no tenían educación en un sentido: ellos, al igual que Jesús, no tenían educación rabínica formal según las costumbres y estándares de aquel tiempo. Más sí eran educados en dos maneras importantes: Conocían las escrituras, y habían estado con Jesús. La mayor importancia de estas dos cosas –más importante que la educación formal– se ha demostrado una y otra vez en la vida de los siervos de Dios. Se ha demostrado que es cierto a través de siervos de Dios como Charles Spurgeon, D.L. Moody, William Carey, D. Martyn Lloyd-Jones, Hudson Taylor. Sin embargo, es útil recordar que Dios ha usado a muchos que fueron muy educados. Moisés, Daniel y Pablo son todos ejemplos bíblicos. Agustín, Martín Lutero, y Billy Graham son solo algunos ejemplos históricos. Es igual de erróneo pensar que la educación formal descalifica a alguien para un servicio efectivo como pensar que califica automáticamente a alguien para un servicio efectivo.

Pedro y Juan, porque habían estado con Jesús, eran naturalmente audaces. Cuando uno es un siervo del Dios todopoderoso, no tienen nada que temer del juicio del hombre.

“Unos pocos hombres sin armas, sin guarniciones, muestran más fuerza solo en su voz, que todo el mundo, peleando contra ellos”. (Calvino)

“La palabra denuedo significa una declaración lúcida y atrevida. En el griego la palabra es parresia: diciéndolo todo”. (Ogilvie)

“Ningún atributo es más necesario hoy para el testigo de Cristo que la valentía del Espíritu Santo debido a la plenitud del Espíritu Santo”. (Pierson)


martes, 10 de marzo de 2026

Devocional marzo 10/2026

"Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas, y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes; y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto? Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera este haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos." (Hechos 4:5-12).

Esta fue una escena de poder e intimidación. Este mismo grupo de líderes había condenado al Señor Jesús a la muerte, y querían que supieran que tenían el poder para hacer lo mismo a Pedro y Juan.  Las ideas detrás de ¿con qué potestad? y ¿en qué nombre? son virtualmente iguales. En su manera de pensar, la potestad moraba en el nombre, porque el nombre representaba el carácter de la persona. Pedro estaba lleno del Espíritu Santo, es evidente por su audacia y habilidad sobrenatural para hablar el evangelio directamente al meollo del asunto. La llenura del Espíritu Santo que experimentó en Hechos 2:4 (junto con los otros discípulos) no fue un evento de solo una vez. Era algo que Dios quería seguir haciendo en sus vidas. El tono de la respuesta de Pedro muestra que él no estaba intimidado por este concilio. En su respuesta citó Salmos 118:22: "La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo." Quienes estaban en ese concilio eran esos "edificadores" que habían desechado al único en quien hay salvación, al Señor Jesús.



lunes, 9 de marzo de 2026

Devocional marzo 9/2026

"Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos. Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde. Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil." (Hechos 4:1-4)

El jefe de la guardia del templo, dirigía la fuerza policial de los recintos del templo. Junto con los sacerdotes y los saduceos, vinieron para arrestar a Pedro y Juan. "Vinieron sobre ellos": Boice (comentarista bíblico) dice que el énfasis en el original indica que pararon y agarraron a Pedro y a Juan de repente. “Debieron haber dicho: Ya basta. Los agarraron y se los llevaron”. (Boice)

Los saduceos estaban resentidos de que Pedro y Juan enseñasen al pueblo, y enunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos; ellos no creían en la vida después de la muerte o en la resurrección. Pedro y Juan fueron arrestados por sospechas de enseñar ideas peligrosas, tales como que Jesús fue resucitado de entre los muertos, y por sanar a un hombre que había estado cojo toda su vida. 

"Los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente": Normalmente, esto sería una experiencia intimidante para Pedro y Juan. De repente arrestados, oficiales resentidos, tratados bruscamente (les echaron mano), amenazas hechas contra ellos (Hechos 4:21 implica esto), echados a la cárcel. El ambiente tenía la intención de hacerles sentir miedo. Pero esto no los detuvo, al contrario como veremos más adelante, oraron por valentía y continuaron con la misión de anunciar el evangelio. El resultado fue sobrenatural: "Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil." (V. 4)

viernes, 6 de marzo de 2026

Devocional marzo 6/2026

"Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad." (Hechos 3:25-26).

Escondida en la idea de la promesa a Abraham (serán benditas todas las familias de la tierra) y en las palabras "a vosotros primeramente," está el tema no desarrollado de la extensión del evangelio a todo el mundo, incluso a los gentiles. 

"Lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad": Esta es la cuarta bendición que viene de arrepentirse y volverse a Dios. El Señor Jesús nos bendice desde el cielo, y lo hace alejándonos de nuestros pecados. El deseo de Dios de bendecirnos y hacer el bien por nosotros también incluye su deseo de alejarnos de nuestros pecados. El hombre cojo de la puerta llamada la Hermosa quería algo; pero Dios quiso darle algo mucho mejor. Lo mismo fue generalmente cierto del pueblo judío al que Pedro predicó. Ellos esperaban al Mesías de cierta manera, pero Dios quería darles algo mucho mejor. Ellos buscaban un Mesías político y militar, y no tanto uno que hiciera que cada uno se convierta de su maldad. Muestra cuán importante es para nosotros esperar las cosas correctas de Dios.

Hoy Dios invita de muchas maneras a los seres humanos a que se vuelvan, a que cambien de dirección, a que se conviertan. En la actualidad muchas personas no se encuentren precisamente buscando a Dios, sino todo lo contrario. A Dios se le margina en la mayoría de los foros, o se le desconoce, o se le niega. Incluso, se le blasfema o se le ridiculiza. Pero el mensaje del Evangelio continúa resonando en nuestro mundo, que es el mundo al cual Dios amó (Juan 3:16). Y a pesar de la aparente indiferencia u oposición de los seres humanos ante la invitación de Dios, hay muchas personas que, conscientes de su estado de alejamiento, y de su profunda necesidad espiritual, están buscando a Dios. Recordemos las palabras del apóstol Pablo, pronunciadas en el Areópago de Atenas. El consejo del Areópago era la institución más venerable de la ciudad y que tenía jurisdicción en asuntos de moral y de religión. El incidente se encuentra relatado en este libro de los Hechos y será examinado más adelante. Pero hoy recordamos especialmente las palabras de Pablo a los griegos, tan oportunas para la época en que vivimos: "Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; 31por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, acreditándolo ante todos al haberlo levantado de los muertos." (Hechos 17:30,31)

jueves, 5 de marzo de 2026

Devocional marzo 5/2026

"Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo. Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo. Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días." (Hechos 3:17-24).

Aunque Pedro les habló con osadía acerca de su pecado, no los condenó. Él todavía se relacionaba con ellos como hermanos. Los acusó dos veces de negar al Señor Jesús (Hechos 3:13-14), algo que él mismo había hecho. Reconoció que pidieron la ejecución del Señor en ignorancia del plan eterno de Dios. Esto no los hizo inocentes, pero sí definió cuidadosamente la naturaleza de su culpa. Si pecamos en ignorancia, sigue siendo pecado; pero es diferente del pecado hecho con pleno conocimiento. A pesar de todo lo mal que le hicieron al Señor nada cambió en el plan de Dios. Él puede tomar la maldad más horrible y usarla para bien. José pudo decir a sus hermanos: "Vosotros pensasteis mal contra mí, más Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo" (Génesis 50:20). El mismo principio estaba obrando en la crucifixión del Señor Jesús y está obrando en nuestras vidas (Romanos 8:28).

Como lo hizo en su primer sermón (Hechos 2:38), Pedro llamó a la multitud a que se arrepintieran. Él les dijo que cambiaran su manera de pensar y sus acciones. Les habló audazmente sobre su pecado, pero no solo quería hacerles sentir mal. Ese no era el objetivo. El objetivo era animarlos a arrepentirse y creer. El arrepentimiento no es sentirse triste, sino describe el hecho de darse la vuelta. Y como en el capítulo dos, aquí también Pedro hizo que arrepentíos fuera una palabra de esperanza. Les dijo que habían hecho mal; pero que podían dar vuelta y estar bien con Dios. Pedro sabía la necesidad de la conversión para traernos nueva vida. Ser un cristiano es ser una nueva criatura en Cristo (2 Corintios 5:17). Boice dice que convertíos sería mejor traducido: Volved hacia Dios. Aun mejor: Huid a Dios. Boice conecta esto con la imagen de las ciudades de refugio en el Antiguo Testamento, y piensa que Pedro les dijo que huyeran a Jesús como su lugar de refugio. "Para que sean borrados vuestros pecados": Este era el primer beneficio del arrepentimiento que Pedro les presentó. El que se arrepiente y se convierte le son perdonados sus pecados, y su récord es borrado. Esto tiene la idea de borrar la tinta de un documento. La tinta en el mundo antiguo no tenía contenido ácido y no se pegaba al papel. Casi siempre podía ser lavada con un trapo húmedo. Pedro dijo que Dios borraría nuestro récord de pecado así.

"Para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio": Esto era el segundo beneficio de arrepentirse y convertirse a Dios.

(Enduring Word)

miércoles, 4 de marzo de 2026

Devocional marzo 4/2026

"Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón. Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto?, ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a este? El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerle en libertad. Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Y por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este esta completa sanidad en presencia de todos vosotros." (Hechos 3:11-16).

El milagro de la sanidad del cojo causó un gran impacto en toda la gente que se encontraba en el templo. Pedro tuvo que aclararles que no fue por el poder de ellos (Juan y Pedro), ni por sus méritos, que el hombre fue sanado. Fue enfático y directo en darle la gloria a Dios. Sabiamente aprovechó la multitud reunida. Aun así, sabía que el fenómeno del milagro en sí mismo no atraía a nadie a Jesús, simplemente despertó interés. Aunque el pueblo estaba atónito, todavía no eran salvos. Este podría haber sido un buen momento para compartir un testimonio, ya que el hombre sanado ciertamente tuvo una gran experiencia. Pero Pedro sabía que lo que la multitud necesitaba oír –aun más que la experiencia del hombre sanado– era el evangelio de Jesucristo y un llamado a arrepentirse y creer. El hombre sanado aún no sabía lo suficiente como para compartir eso, así que Pedro habló. Sabía que la fe salvadora no venía al ver o escuchar sobre milagros, sino que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17).

Al empezar con esta referencia al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, Pedro dejó claro que les hablaba sobre el Dios de Israel, el Dios representado en las Escrituras hebreas. La grandeza del sermón de Pedro es que se trató completamente del Señor Jesús. El enfoque del sermón no estuvo en Pedro ni en algo que él hizo, sino todo en el Señor Jesús. Lo primero que dijo llamó la atención hacia la idea de que Jesús es el Siervo perfecto del Señor, que se menciona en las Escrituras hebreas (como en Isaías 42, 52:13-53:12). “El concepto del ‘siervo del Señor’ era bien conocido en Israel debido a Isaías 53 y otros textos”. (Boice).


martes, 3 de marzo de 2026

Devocional marzo 3/2027

"Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido." (Hechos 3:6-10).

Pedro no tenía dinero, pero sí tenía autoridad del Señor Jesús para0sanar a los enfermos (lo que tengo te doy). Pedro sabía cómo se sentía que Dios lo usara para sanar a otros, porque el Señor lo había entrenado en esto (Lucas 9:1-6).

Para algunas personas, decir: "No tengo plata ni oro" es casi la peor cosa que se puede decir. Sienten que están en ruinas si tienen que decirlo. Pero es mucho peor no tener el poder espiritual para decir: "En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda". 

"Y tomándole por la mano derecha le levantó": Una cosa era decir: levántate y anda, pero era una cosa mayor tomar con tanta audacia la mano del hombre y levantarlo. En este momento, Pedro recibió el don de fe descrito en 1 Corintios 12:9, una habilidad sobrenatural de confiar en Dios en una situación particular.

Esto no lo hizo Pedro por capricho o como un evento promocional; lo hizo bajo la dirección específica del Espíritu Santo. Dios le dio a Pedro la habilidad sobrenatural de confiar en Él para algo completamente fuera de lo común.

En cuanto fue sanado, el hombre hizo tres cosas buenas. Primero, se unió con los apóstoles (entró con ellos en el templo). Segundo, empezó inmediatamente a usar lo que Dios le había dado (andando, y saltando). Finalmente, empezó a alabar y a adorar a Dios (alabando a Dios). Este hombre tenía más de 40 años (Hechos 4:22), y había sido cojo desde su nacimiento. Él era conocido en esta puerta del templo (Hechos 3:10). Por lo tanto, el Señor Jesús debe haberlo pasado muchas veces sin sanarlo. Podemos decir que no lo sanó antes porque el tiempo de Dios es tan importante como su voluntad.

Devocional marzo 11/2026

"Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían q...