martes, 5 de mayo de 2026

Devocional mayo 6/2026

"Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino solo a los judíos. Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor." (Hechos 11:19-21).

Al principio, los cristianos esparcidos por todo el Imperio Romano predicaban solamente a los judíos, pero eventualmente empezaron a predicar de Jesucristo a los gentiles también.

"Entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene … hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús": Estos discípulos anónimos de Chipre y Cirene eran verdaderos héroes. Ellos iniciaron la primera “misión a los gentiles” (aquí llamados griegos) en Antioquía. En Antioquía, tenemos el primer ejemplo de cristianos deliberadamente focalizando en gentiles para evangelismo, y este esfuerzo tuvo excelentes resultados (gran número creyó y se convirtió al Señor). Antioquía fue fundada alrededor del año 300 a.C. por Seleuco I, uno de los herederos del imperio de Alejandro Magno. Le gustaba hacer una ciudad y nombrarla por su padre Antíoco, y lo hizo unas quince veces. Esta ciudad de Antioquía se llamaba “Antioquía Siria” o “Antioquía en las Orontes”. En el primer siglo era una ciudad de más de medio millón de personas; hoy es una ciudad turca con un población de aproximadamente 3,500. Estaba a unas 300 millas (480 kilómetros) norte de Jerusalén y a unas 20 millas (32 kilómetros) tierra adentro desde el mar Mediterráneo. Muchos consideraban a Antioquía Siria como la tercera ciudad más grande del Imperio Romano, tras Roma y Alejandría. Antioquía era conocida por sus negocios y comercio, por su sofisticación y cultura, pero también por su inmoralidad.

Porque Dios estaba con ellos, su ministerio fue bendecido y multiplicado, el resultado fue que un gran número creyó y se convirtió al Señor. Un ministerio no puede volver personas al Señor a menos que la mano del Señor esté con ellos.

·Puedes convertir a personas a una personalidad sin la mano del Señor.

·Puedes convertir a personas a un club social sin la mano del Señor.

·Puedes convertir a personas a una iglesia o institución sin la mano del Señor.

·Pero no puedes convertir a personas al Señor sin la mano del Señor.

La frase, “creyó y se convirtió al Señor” es una buena descripción de la obra de fe y arrepentimiento.


Devocional mayo 5/2026

"Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo: Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo. Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón, quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa. Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!" (Hechos 11:4-18).

Este relato es un obvio resumen de Hechos 10:9-43. Dios enfatizó la importancia de estos eventos al repetir la historia. 

“Pedro no ostentó su autoridad apostólica. En cambio, empezó con una humilde recitación de lo que sucedió. El griego (en el texto original) hace esto particularmente claro. Indica que Pedro comenzó al principio y explicó todo con precisión –una palabra muy fuerte– tal como había sucedido”. (Boice). 

"Cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio": Esta conclusión fue importante. Mostró que el sello de aprobación de Dios estaba en esta obra hacia los gentiles. El punto de Pedro para estos judíos cristianos (los que eran de la circuncisión, Hechos 11:2) fue claro: no podían negarles su aceptación cuando Dios había dado la suya.

lunes, 4 de mayo de 2026

Devocional mayo 4/2026

"Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?" (Hechos 11:1-3).

Cuando lo apóstoles y hermanos que estaba en Jerusalén se enteraron de lo ocurrido en casa de Cornelio no lo entendieron. Y especialmente los que seguían pensando y enseñando que los gentiles convertidos debían circuncidarse (lo que implicaba convertirse al Judaísmo), disputaron y confrontaron a Pedro. La grandeza de la obra entre los gentiles en Cesarea no podía ser ocultada, no había deseo de ocultarla, aunque muchos de los cristianos judíos (los que eran de la circuncisión) serían ofendidos. Los cargos contra Pedro eran simples: “Tú, que debes ser un judío fiel, te relacionaste con gentiles e incluso comiste con ellos”. Esto ofendió a los judíos cristianos, así que disputaban con Pedro. Compartir una comida juntos era una señal especial de compañerismo en aquel tiempo y cultura. Esto se consideraba un compromiso significativo por estos cristianos judíos. Esta reacción de los judíos cristianos muestra lo grande que fue el cambió que Dios inició en Hechos 10. El cambio decía a los gentiles: “No tienen que convertirse en judíos y someterse primero a la ley de Moisés. Arrepiéntanse y crean, y pueden venir a Jesús”. Pero también les decía a los seguidores judíos de Jesús: “Reciban a sus hermanos y hermanas gentiles como miembros plenos de la familia de Dios. No son inferiores a ustedes en ninguna manera”.

Cuando vemos cuál fue la reacción de los cristianos judíos en Jerusalén, podemos ver lo sabio que fue Pedro al llevar seis testigos con él a Cesarea a su encuentro con Cornelio (Hechos 10:23, 11:12).

sábado, 2 de mayo de 2026

Devocional mayo 2/2026

"Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días." (Hechos 10:44-48).

La salvación llegó cuando cada uno de estos gentiles respondió al mensaje de Pedro con fe en sus corazones, de modo que fueron realmente nacidos de nuevos mientras escuchaban y creían. “Oh, ¡qué el Espíritu de Dios nos interrumpiera de la misma manera!” (Spurgeon). Mientras escuchaban a Pedro, estas personas recieron al Señor en sus corazones, establecieron su fe en Jesucristo. El momento de la salvación de una persona no es necesariamente cuando levanta una mano o pasa al frente después de una invitación evangelística. Es más probable en el momento en que se rinden a Dios y toman con confianza al Señor Jesús en la sinceridad de sus corazones. 

Pedro permitió que el Espíritu Santo interrumpiera su sermón. El Espíritu Santo estaba haciendo la mayor obra en los corazones de los oyentes, y Pedro siguió la corriente. Paró y llamó para su bautismo.

Esta entrada de gentiles en la iglesia no fue un plan nuevo, sino algo prometido mucho antes. El Antiguo Testamento esperaba el día cuando una luz brillaría en las tinieblas del mundo gentil: "Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento" (Isaías 60:1-3). Dios prometió a Abraham y a sus descendientes que la bendición que vino por medio de él se extendería a todas las naciones (Génesis 12:1).

Endurig Word

viernes, 1 de mayo de 2026

Devocional mayo 1/2026

"Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; este es Señor de todos. Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. A este levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos. Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre." (Hechos 10:34-43).

Que Dios no hace acepción de personas fue el fundamento para la comprensión de Pedro de que el evangelio ahora debería ir a los gentiles. Esta declaración va completamente en contra del pensar judío prevaleciente en aquel tiempo, de que Dios sí mostraba parcialidad hacia los judíos y contra los gentiles. En esencia, muchos judíos de la época de Pedro pensaban que Dios amaba a los judíos mientras odiaba a los gentiles. Según William Barclay, era común que un hombre judío empezara su día con una oración dándole gracias a Dios porque no era un esclavo, un gentil o una mujer. Una parte básica de la religión judía en los días del Nuevo Testamento era un juramento que prometía que nunca se ayudaría a un gentil en ninguna circunstancia. Pero llegó incluso hasta rehusar a ayudar a una mujer gentil en su hora de más necesidad –cuando estaba dando a luz– porque el resultado solo sería traer otro gentil al mundo. Si un judío se casaba con un gentil, la comunidad judía tenía un funeral para el judío y lo consideraba muerto. Se pensaba que aún entrar en la casa de un gentil hacía inmundo a un judío ante Dios. Antiguos escritos judíos nos dicen de una mujer gentil que vino a un rabí. Ella confesó que era pecadora y pidió ser admitida a la fe judía. “Rabí”, dijo ella, “tráeme cerca”. El rabí rehusó y simplemente le cerró la puerta en su cara.

Pero los gentiles podían dar de malo tanto como recibían de los judíos. Despreciaban a los judíos como tradicionalistas extraños, y creían que eran conspiradores malvados que adoraban a los cerdos. Pensaban: ¡los judíos se niegan a comer puerco, así que deben adorar a los cerdos!

Todo esto cambió con el esparcimiento del evangelio. El cristianismo fue la primera religión en ignorar las limitaciones raciales, culturales y nacionales. Cuando los judíos mostraban este tipo de parcialidad no estaban siendo fieles al corazón de Dios revelado en el Antiguo Testamento. La idea de que Dios no hace acepción de personas también es declarada en Deuteronomio 10:17 y 2 Crónicas 19:7: "Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho" (Deuteronomio 10:17).

La intención de Pedro no fue implicar que hombres como Cornelio ya estaban bien con Dios y no necesitan convertirse en cristianos. En cambio, el punto es que no necesitan sentirse excluidos de Dios debido a sus antecedentes nacionales.

Dios no ve el color; Él solo ve el corazón. Dios no ve el estado económico; Él solo ve el corazón. Él no ve nacionalidad o grupo étnico; Él solo ve el corazón.

"Éste es Señor de todos": Esta es una frase poderosa que muestra la deidad de Jesús. Pedro nunca podía decir esto si Jesús no fuera Dios. Además, es Señor de todos, es decir, tanto judío como gentil. (Enduring Word)

jueves, 30 de abril de 2026

Devocional abril 30/2026

"Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre. Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido. Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir? Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado." (Hechos 10:24-33).

Es extraordinario lo que sucede cuando decidimos obedecer al Señor y hacer su voluntad. Tanto Pedro como Cornelio obedecieron fiel y prontamente al Señor. Entonces se encontraron en casa de Cornelio. Ambos tenían alguna información recibida por revelación del Señor, pero aún no sabían todo lo que iba a ocurrir, todos los grandes cambios para ellos, sus familias y la iglesia en general. 

Cornelio tenía mucha fe en Dios. Él esperó por la llegada de Pedro, sabiendo que como Dios lo motivó a llamar a Pedro, Dios llevaría a cabo el plan. Envió siervos a buscar a un hombre que nunca había conocido, para poder conocerlo. Solo sabía que el hombre era un judío piadoso, quien por tradición no tendría nada que ver con un gentil como él. A pesar de todo eso, lo estaba esperando en fe.

Cornelio no conocía a Pedro, pero debía haber pensado que era un hombre especial de Dios, así que postrándose a sus pies, adoró. Esta reacción fue entendible, aunque incorrecta. Pedro corrigió a Cornelio diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre. Si Cornelio no debía dar tal reverencia a Pedro, tampoco Pedro debía recibirla. Significativamente, cada vez que en la Biblia se ofrece adoración a hombres o ángeles (como en Apocalipsis 19:10), es rechazada. Pero el Señor Jesús recibió tal adoración libremente (Mateo 8:2; 9:18; 14:33; 15:25; 28:9). Esto comprueba que es más que un hombre y mayor que cualquier ángel (Lucas 4:8).

En la gran Catedral de San Pedro en Roma, hay una estatua enorme de Pedro, donde la gente viene y besa el dedo de la estatua. Esta es una reverencia inmerecida e inapropiada hacia cualquier hombre o ángel. Casi quisiéramos que Pedro visitara la catedral que lleva su nombre y corrigiera amablemente a esas personas.

Pedro y Cornelio se honraron mutuamente. Pedro honró a Cornelio viniendo desde Jope para verlo. Cornelio honró a Pedro recibiéndolo en su casa. Hicieron como Pablo después escribió: "en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros" (Romanos 12:10).

“Pedro se negó a ser tratado por Cornelio como si fuera un dios, y a tratar a Cornelio como si fuera un perro (como llamaban los judíos a los gentiles)”. (Stott)

Pedro entró en la casa de un gentil, algo que las costumbres y tradiciones judías prohibían estrictamente. Al entrar en la casa de un gentil, Pedro mostró que su corazón y su mente habían cambiado, y que había aprendido la lección de la visión del gran lienzo. “El tema principal de este capítulo no es tanto la conversión de Cornelio como la conversión de Pedro”. (Stott)

miércoles, 29 de abril de 2026

Devocional abril 29/2026

"Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras. Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope." (Hechos 10:17-23).

Cuando terminó la visión, Pedro no había entendido todo. Eso llegó con el tiempo y ocurrió cuando Dios le habló a Pedro a través de los visitantes que acababan de llegar a su puerta. Previamente, en Hechos 10:13-15, simplemente fue dicho que una voz habló a Pedro. Ahora, se nos dice que el Espíritu habló a Pedro. Este fue Dios, en la persona del Espíritu Santo, hablando a Pedro. En este punto, Dios no le había dicho a Pedro que sus visitantes eran gentiles. Normalmente, un judío piadoso como Pedro no se relacionaría de esta manera con gentiles. Sabiendo esto, y conociendo la resistencia previa de Pedro, Dios simplemente sorprendió a Pedro con el conocimiento de que estos hombres eran gentiles. Todo lo que Pedro necesitaba saber era que el Espíritu dijo: “Yo los he enviado”. 

Pedro debe haberse sorprendido cuando abrió la puerta y vio a dos siervos y un soldado (Hechos 10:7) en su puerta. Habría sabido de inmediato que no eran judíos, y se habría preguntado por qué Dios le dijo que fuera con ellos y por qué Dios los había enviado. La idea de que Dios podía enviar y usar gentiles era completamente nueva para Pedro. Dios estaba expandiendo la mente y el corazón de Pedro. Los mensajeros de Cornelio vinieron con una invitación. Pedro debía ir a la casa de Cornelio, quien quería oír sus palabras Por supuesto, esto era una invitación que Pedro no podía dejar pasar, ¿o sí? Un gentil –peor aun, un oficial en el ejercito romano– quería oír el evangelio de Pedro. ¡Pedro nunca había hecho algo así antes! ¿Cómo respondería? Podemos ver el cambio en el corazón de Pedro por la manera en que haciéndoles entrar, los hospedó. Pedro no solo les dio una habitación a estos visitantes gentiles; los trató como invitados bienvenidos, y lo hizo contra todas las costumbres del pueblo judío de ese día”. “Normalmente, un judío habría dicho: ‘Bueno, es un placer conocerlos, pero necesitan quedarse aquí afuera en la calle. No pueden entrar’. O podría haber dicho: ‘Si van más adelante por la calle, encontrarán una posada donde pueden quedarse’. Ningún judío ortodoxo invitaría a gentiles a quedarse en su casa. No se habría sentado en la misma mesa con ellos. No tendría convivencia con ellos. Era prohibido”. (Boice). Pedro fue en contra de las costumbres y tradiciones de Israel, pero no en contra de la Palabra de Dios. Posiblemente, en ese mismo momento, Dios llenó el corazón de Pedro con un entendimiento de que, aunque el Antiguo Testamento decía que el pueblo de Dios no debía ser como sus vecinos paganos, también decía que Dios quería que su pueblo fuera una luz para sus vecinos que no conocían al Dios verdadero.

“Creo que los ángeles rodearon aquella casa esa noche, con el curtidor menospreciado como un discípulo, el gran apóstol, los tres gentiles mientras se quedaron allí”. (Morgan)

Al día siguiente … se fue con ellos: Pedro extendió el amor a sus vecinos gentiles, en obediencia a lo que Dios le dijo que hiciera.

Devocional mayo 6/2026

"Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y A...