Marcos 15:29-36 RVR1960:
"Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, [30] sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz. [31] De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciendo, se decían unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. [32] El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le injuriaban. [33] Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. [34] Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? [35] Y algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: Mirad, llama a Elías. [36] Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a bajarle."
Los que estaban crucificados con el Señor se burlaban de Él, pero uno de ellos creyó (Lucas 23:39-43).
"Y los que pasaban le injuriaban": No solamente el Señor Jesús soportó las burlas y humillación en manos de los soldados Romanos paganos, sino también por parte de los líderes religiosos. Ellos le injuriaban, meneando la cabeza . . . escarneciendo, se decían unos a otros . . . "A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar." El erudito Griego A.T. Robinson dice que escarneciendo en Marcos 15:31 describe “El actuar como niños ridículos que les encanta burlarse el uno del otro.” Ya era lo suficientemente malo que el Hijo de Dios viniera al mundo y que el hombre lo asesinara en la peor forma de tortura. Lo peor de todo, los hombres pecadores lo disfrutaban.
Es precisamente debido a que no bajó que creemos en el Señor Jesús. ÉL hizo algo más grande que bajar de la cruz: resucitó de entre los muertos. Y aún ellos no lo creían entonces. Pero muchos de los sacerdotes eventualmente creyeron: "también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe". (Hechos 6:7)
A otros salvó: "Ese fue un hecho que ni siquiera ellos mismos podían negar. En cualquier lugar, en Jerusalén, en todos los pueblos y aldeas y casas a través del campo, estaban aquellos que Él había salvado."