jueves, 16 de abril de 2026

Devocional abril 16/2026

"Ananías fue a la casa donde estaba Saulo. Al entrar, puso sus manos sobre él, y le dijo: —Hermano Saulo, el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, me ha mandado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo. Al momento cayeron de los ojos de Saulo una especie de escamas, y recobró la vista. Entonces se levantó y fue bautizado. Después comió y recobró las fuerzas, y se quedó algunos días con los creyentes que vivían en Damasco." (Hechos 9:17-19).

Esto requirió gran valor. En los siglos después, los cristianos han tenido que tratar con aquellos que hacen conversiones fingidas para infiltrar los seguidores de Jesús. Ananías tenía que superar este miedo o sospecha. El hecho de imponer sus manos y las palabras “Hermano Saulo” comunicaron poderosamente el amor de Dios. El ciego Saulo no podía ver el amor en el rostro de Ananías, así que lo comunicó a través de sus manos y su voz.

Parece que aquí es cuando Saulo realmente fue nacido de nuevo. Aquí es donde recibió el Espíritu Santo y fue sanado de su ceguera, que era tanto la ceguera espiritual como la ceguera física. Dios hizo una obra eficaz al quebrantar a Saulo, pero no fue su intención dejarlo quebrantado. Dios quería quebrantar a Saulo para poder llenarlo y dejarlo lleno.

“A menudo se dice que Saulo fue convertido en camino a Damasco. Estrictamente hablando, esta no es la verdad. Su conversión empezó con su encuentro con la ley, pero no se cumplió hasta que el evangelio entró en su corazón por fe, y eso no ocurrió en el camino, sino en Damasco”. (Lenski)

Cuando Saulo pudo ver –tanto física y espiritualmente– inmediatamente quiso identificarse con el Señor Jesús y con sus discípulos al ser bautizado. No se nos dice que Ananías le dijo a Saulo sobre el bautismo. Quizá lo hizo; pero es igual de probable (o aún más probable) que Saulo había visto bautismos cristianos (tales como en Pentecostés, Hechos 2:41). Especialmente, Dios le habló directamente acerca de muchas cosas durante su tiempo esperando a Ananías, incluyendo el nombre del hombre que vendría a orar por él y restauraría su vista (Hechos 9:12).

"Habiendo tomado alimento, recobró fuerzas": Saulo inmediatamente comenzó a recobrar fuerzas física y espiritualmente. Dios estaba preocupado con ambas áreas de necesidad. Ahora se contaba entre los discípulos de Jesús, y se hizo amigo de aquellos que previamente había intentado encarcelar o matar. Esto demuestra la naturaleza notable y radical de su transformación.

Pablo consideraba su experiencia de conversión como un patrón para todo creyente: "Habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad … Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna" (1 Timoteo 1:13,16).


miércoles, 15 de abril de 2026

Devocional abril 15/2026

"Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista. Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre." (Hechos 9:10-16).

No sabemos nada acerca de Ananías ni antes ni después de este encuentro con Saulo. No sabemos cómo vino a estar en Damasco, o qué le sucedió después. Por lo que sabemos, podemos pensar en él como un seguidor promedio de Jesús, un discípulo. Era un hombre común: no un apóstol, un profeta, un pastor, un evangelista, un anciano o un diácono. Sin embargo, Dios lo usó porque era un hombre común. Dios quiere usarnos, hay un trabajo especial para cada uno de nosotros. En teoría, no fue absolutamente necesario que Dios usara un hombre como Ananías para esta obra en la vida de Saulo. Siendo simplemente un discípulo, podemos decir que Dios usó a Ananías porque le encanta usar a las personas, y Ananías era un siervo dispuesto. 

Dios le habló a Ananías de una manera completamente diferente a la que le habló a Saulo. Saulo tuvo una confrontación audaz y casi violenta con Dios, pero Ananías oyó la voz de Dios dulcemente en una visión, donde Dios llamó y Ananías respondió obedientemente. Decir: “Heme aquí, Señor” es una respuesta perfecta a Dios. 

Dios tenía un plan para la vida de Saulo. En ese momento, Dios aún no había revelado ese llamado a Saulo. Parece haberle dicho a Ananías primero. Dios consideraba a Saulo como su instrumento escogido mucho antes de que hubiera algo en él digno de ser escogido. Dios sabía lo que Él podía hacer con él, aun cuando Saulo o Ananías no lo sabían. "Para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel": Esto describe en general el llamado y obra futura del hombre quebrantado, ciego y afligido que Ananías pronto conocería. (Enduring Word)

martes, 14 de abril de 2026

Devocional abril 14/2026

"Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió." (Hechos 9:3-9).

En algún lugar fuera de Damasco, esto sucedió repentinamente. Este evento espectacular debe considerarse inusual. Dios normalmente no confronta a pecadores con una luz celestial y una voz audible desde el cielo. En Hechos 22:6 Pablo reveló que esto sucedió a mediodía, cuando el sol brilla a lo máximo. Mas Pablo dijo que esta luz sobrepasaba el resplandor del sol (Hechos 26:13). 

Según F.F. Bruce, los rabinos de la época de Saulo creían principalmente que Dios ya no le hablaba directamente al hombre, como lo hizo en los días de los profetas. Sin embargo, creían que uno podía escuchar el “eco” de la voz de Dios, lo que llamaron “la hija de la voz de Dios”. Aquí, Saulo aprendió que uno puede escuchar a Dios directamente.

"Saulo, Saulo": Cuando Dios repite un nombre dos veces, es para mostrar un sentimiento fuerte, pero no necesariamente enojo (como en Marta, Marta de Lucas 10:41 y Jerusalén, Jerusalén de Mateo 23:37).

"¿Por qué me persigues?": Mientras la luz celestial lo abrumaba, Saulo fue confrontado con la verdadera naturaleza de su crimen: perseguía a Dios, no al hombre. Saulo pensó que estaba sirviendo a Dios por atacar brutalmente a los cristianos, pero descubrió que estaba luchando contra Dios. Esto ha sido tristemente cierto a lo largo de la historia. A menudo, los que están convencidos de que le están haciendo un favor a Dios hacen gran parte de la peor persecución y tortura jamás practicada. La pregunta “¿Por qué me persigues?” significa, “¿Saulo, por qué estas haciendo algo tan inútil?”.

"Yo soy Jesús": Aunque Jesús era un nombre bastante común en aquel día, el Jesús de Nazaret que había ascendido no necesitaba más identificación. Cuando dijo: “Yo soy Jesús”, Saulo supo exactamente cuál Jesús habló. En toda probabilidad, Saulo oyó al Señor Jesús enseñar en Jerusalén; y como probablemente era miembro del sanedrín, Saulo se sentó a juzgarlo en el juicio antes de su crucifixión.

“A menos que Saulo estuviera alucinando, la aparición de Jesús probó que Jesús estaba vivo y que Jesús era Dios”. (Boice)

"¿Quién eres, Señor? … Señor, ¿qué quieres que yo haga?": Saulo respondió con dos de las preguntas más importantes que alguien puede (y debe) hacer. 

lunes, 13 de abril de 2026

Devocional abril 13/2026

"Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén." (Hechos 9:1-2).

La última vez que vimos a Saulo fue en Hechos 8:3, donde dice que asolaba a la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Aquí continuó y expandió este trabajo a la ciudad de Damasco (aproximadamente 130 millas o 210 kilómetros al noreste de Jerusalén; un viaje de seis días en total).

"Respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor": La imagen es de un hombre enojado y violento absolutamente convencido de su propia justicia. Saulo odiaba a los discípulos del Señor. Él no estaba buscando a Jesús cuando Jesús lo buscó. Podríamos decir que Saulo estaba decidido en contra de Jesús cuando Jesús estaba decidido por Saulo.

"Vino al sumo sacerdote": Saulo hizo su trabajo de persecución bajo la aprobación directa de las autoridades religiosas más altas. Él pidió y recibió cartas del sumo sacerdote autorizando su misión. Aun después de que Saulo se convirtió en cristiano, recordó sus días como perseguidor. En Filipenses 3, hizo mención de este trasfondo, diciendo que fue "circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible." En Gálatas 1:13-14, Pablo agregó más en cuanto a su pasado: "Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres." Saulo de Tarso –este hombre de alta educación– pensó que el cristianismo era malo y engañoso. Quizás tomó como ejemplo a Fineas quien en el libro de Éxodo mató a un hombre y una mujer inmorales con una lanza, y Dios honró su acción parando una plaga. Quizá Saulo pensó que estaba tratando de detener una plaga de religión falsa.

sábado, 11 de abril de 2026

Devocional abril 11/2026

"Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca. En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea." (Hechos 8:26-40).

Podríamos haber pensado que Felipe se opondría a dejar el gran éxito de la obra en Samaria para ir al desierto desolado, pero Dios tenía un plan en todo. Felipe se sometió al plan de Dios. “Felipe era el hombre en el frente de la batalla. Parecía ser completamente indispensable. Sin embargo, fue precisamente en ese momento cuando Dios lo llamó a irse del área”. (Boice). Si uno escuchara el llamado para dejar un ministerio tan bendecido y fructífero, probablemente pensaría que era el diablo hablando y no el Señor. Uno podría pensar, “ahora no” o “yo no” o “allí no”. Dejando un ministerio fructífero para ir a un desierto parece tontería desde la perspectiva del hombre, pero sabio si es dirigido por Dios. ¿Qué podría ser más necio que dejar un lugar de ministerio próspero e ir a un camino en el desierto? 

“Había dos caminos de Jerusalén a Gaza, y el Espíritu le ordena a Felipe que tome el que rara vez se usaba”. (MacArthur)

“Si Cristo es obstaculizado, ¡es porque algún Felipe no está dispuesto a ir!” (Morgan)

“Lo hemos visto, desde el día de Pentecostés en adelante, moviéndose sobre multitudes; ahora rastreamos sus movimientos en el individuo, y lo vemos en su tratamiento y dirección individual, viendo cómo guía a un creyente y dirige a un gentil”. (Pierson) Felipe no fue el único dirigido por el Espíritu. El hombre de Etiopía también lo fue, aunque todavía no lo sabía. En el camino del desierto, Felipe se encontró con un prosélito etíope al judaísmo que regresaba de Jerusalén ¡leyendo la Biblia! Esta Etiopía –mucho más grande que la Etiopía de hoy en día– fue la tierra de donde vino la reina de Saba, que vio la gloria del reino de Salomón y profesó fe en el Dios de Israel. Es posible que pedazos de la fe judía fueron pasadas a través de los siglos a hombres como este funcionario de la reina. 

“Era un hombre noble en una búsqueda noble”. (Hughes) No podemos decir si el etíope encontró a Dios en su visita a Jerusalén, pero ciertamente encontró la palabra de Dios, y leyendo la palabra de Dios lo guiaría a Dios. El etíope era un hombre exitoso. Mas su éxito obviamente no contestaba todas las preguntas de su vida. Él sabía que necesitaba respuestas espirituales reales en su vida, y estaba buscando a Dios.

"Leyendo al profeta Isaías": El etíope estaba hambriento por la palabra de Dios. Por lo general, el pergamino le costaría mucho dinero, por lo que mostró que realmente quería leer y conocer la palabra de Dios. 

"El Espíritu dijo a Felipe": Felipe tuvo una gran audacia para ir directamente al carro del etíope y hablar con él, pero eso es lo que el Espíritu Santo le dijo que hiciera. El etíope era un hombre rico, un hombre con poder, y por lo menos de cierta manera una celebridad. Pero Felipe sabía que necesitaba a Jesús al igual que cualquier otra persona. Nunca debemos temer hablar de Jesús con aquellos que se consideran personas importantes. Deberíamos ser más valientes para hablarle al mundo de Jesús, que el mundo para hablarnos del pecado.


viernes, 10 de abril de 2026

Devocional abril 10/2026

"Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí. Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio." (Hechos 8:18-25).

Simón notó que cuando Pedro y Juan impusieron las manos a los samaritanos y oraron por ellos, algo sucedió. Estaba impresionado por ese algo. Pensó que el Espíritu Santo era simplemente un poder que se podía comprar o vender. Él quería controlar la función del Espíritu, y consideraba al Espíritu Santo como un poder que él podía usar como quisiera, en vez de una Persona que gobernaba su vida. "Simonía" es la palabra para el pecado de comprar o vender oficios o privilegios de la iglesia, porque se hace con la misma actitud que este Simón. Este pecado es a veces practicado hoy en día; pero más comúnmente la gente simplemente piensa que la bendición sigue al dinero, en vez de el dinero sigue a la bendición. Simón realmente no deseaba el Espíritu Santo para sí mismo, sino la habilidad de impartir el poder del Espíritu Santo a otros cuando quisiera. Esto le daría mucha autoridad espiritual. “El pecado era desear poseer el poder espiritual para fines personales”. (Morgan)

"Has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero": Por supuesto, Simón estaba equivocado en su forma de pensar. Los dones de Dios se reciben libremente de Él, por fe. Como dice en Isaías 55:1: "A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche."

jueves, 9 de abril de 2026

Devocional abril 9/2026

"Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo." (Hechos 8:14-17).

Cuando el Señor Jesús le dio a Pedro (y a los otros apóstoles) las llaves del reino de los cielos (Mateo 16:19) fue realmente para este propósito. Aquí oficialmente dieron la bienvenida a aquellos (los samaritanos) que previamente habían sido excluidos del pueblo de Dios, al reino de Dios. Obviamente, hubo una experiencia posterior con el Espíritu Santo que estos creyentes samaritanos no conocían hasta que los apóstoles vinieron y les ministraron. A menudo, el poder y la llenura del Espíritu Santo se reciben cuando se imponen las manos sobre una persona y se ora por ellos (Hechos 9:17, 1 Timoteo 4:14, 2 Timoteo 1:6). Siempre debemos estar listos para recibir cualquier gracia o don que Dios tenga para darnos a través de la imposición de manos.

No sabemos con exactitud como fue evidente la llenura del Espíritu Santo en ellos. Quizá se manifestaron ciertos dones espirituales (1 Corintios 12:7-10).

"Recibían el Espíritu Santo": El hecho de que estos cristianos recibieron el Espíritu Santo en lo que parece ser una experiencia subsiguiente a su salvación, ha causado mucha controversia; se han ofrecido diferentes explicaciones:

  1. Algunos dicen que nunca fueron verdaderamente nacidos de nuevo (convertidos) bajo la predicación de Felipe. Cuando Pedro y Juan vinieron, realmente confiaron en el Señor Jesús y allí recibieron el Espíritu Santo. 
  2. Otros dicen que ellos fueron verdaderamente nacidos de nuevo. Después, en una experiencia posterior, recibieron el Espíritu Santo según un patrón que creyentes deben seguir hoy. 
  3. Otros dicen que fueron convertidos en respuesta a la predicación de Felipe; Pero Dios, retuvo el don del Espíritu Santo hasta que Pedro y Juan pudieron dárselo. El propósito de Dios en esto era asegurar la continuidad entre la iglesia en Jerusalén y la nueva iglesia en Samaria, evitando la división. 
  4. Otros opinan que realmente fueron nacidos de nuevo y recibieron el Espíritu Santo en el momento de la conversión, pero que les fueron dados dones y gracias especiales del Espíritu Santo por la imposición de manos de Pedro y Juan.

La última opción parece explicar mejor lo que sucedió. Cualquiera que sea la experiencia de los samaritanos, parece haber sido más que la dotación “normal” del Espíritu Santo en el momento de la salvación. Esta es una llenura del Espíritu Santo que siempre debemos desear y buscar.

Devocional abril 16/2026

"Ananías fue a la casa donde estaba Saulo. Al entrar, puso sus manos sobre él, y le dijo: —Hermano Saulo, el Señor Jesús, el que se te ...