"Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra." (Hechos 6:2-4).
Los apóstoles explicaron que debían permanecer fieles a su llamado principal, que era la oración y el ministerio de la palabra. No era bueno para ellos dedicar su tiempo administrando las necesidades prácticas de las viudas. Dios no llamó a estos apóstoles a ser todo para la iglesia. Dios ha levantado y levantará a otros para servir de otras maneras. Un pastor no debería tener todo su tiempo consumido en tareas que esencialmente son servir mesas. Esto no se refería a sirviendo comida y limpiando mesas para estas viudas. Esto habla de manejar la administración práctica de los detalles prácticos y financieros relevantes al cuidado de las viudas. “Una ‘mesa’ en aquel tiempo significaba un lugar donde un cambista hacía su colección o intercambio de dinero. Los diáconos fueron seleccionados para supervisar la distribución de dinero y las provisiones para los necesitados”. (Ogilvie)
El hecho de que los apóstoles se ocupaban de la oración y el ministerio de la palabra muestra qué enérgicamente hicieron esas cosas y cuán consumidor es predicar y orar correctamente. El ministerio es mucho trabajo, incluso aparte de los dolores de cabeza administrativos. Un hombre joven le dijo a Donald Grey Barnhouse: “Daría el mundo para poder enseñar como usted”. Mirándolo fijamente a los ojos el Dr. Barnhouse contestó: “Bien, porque eso es exactamente lo que te costará”.
Los apóstoles se entregaron a algo más que solamente el ministerio de la palabra. “Por lo tanto, los pastores no deben pensar que han cumplido su deber y que ya no necesitan hacer más cuando han dedicado diariamente algún tiempo a la enseñanza”. (Calvino)
Los apóstoles (los doce) hablaron al grupo general de creyentes (la multitud de los discípulos) y buscaron la solución con mucha comunicación y aporte de la gente. Incluso les pidieron a aquellos –a lo mejor especialmente a aquellos que se sintieron perjudicados– que sugirieran hombres de buen carácter para hacer este trabajo. Esta fue una manera maravillosa de resolver el problema. No echaron fuera a los que se habían quejado. No se dividieron en dos congregaciones. No ignoraron a las personas descontentas. No formaron un comité y discutieron el problema hasta el fin. Sin duda, alguien sugirió que los apóstoles mismos dieran más atención directa a la distribución de ayuda a las viudas. En cambio, delegaron e incluyeron a más personas en el trabajo del ministerio. Llenar las necesidades insatisfechas es una excelente manera de traer a más personas al ministerio.
"De buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría": Las calificaciones descritas por los apóstoles se enfocaban en el carácter de los hombres que debían ser elegidos. Los apóstoles estaban mucho más preocupados por la calidad interna de los hombres que por su apariencia o imagen externa.
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