sábado, 11 de abril de 2026

Devocional abril 11/2026

"Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca. En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea." (Hechos 8:26-40).

Podríamos haber pensado que Felipe se opondría a dejar el gran éxito de la obra en Samaria para ir al desierto desolado, pero Dios tenía un plan en todo. Felipe se sometió al plan de Dios. “Felipe era el hombre en el frente de la batalla. Parecía ser completamente indispensable. Sin embargo, fue precisamente en ese momento cuando Dios lo llamó a irse del área”. (Boice). Si uno escuchara el llamado para dejar un ministerio tan bendecido y fructífero, probablemente pensaría que era el diablo hablando y no el Señor. Uno podría pensar, “ahora no” o “yo no” o “allí no”. Dejando un ministerio fructífero para ir a un desierto parece tontería desde la perspectiva del hombre, pero sabio si es dirigido por Dios. ¿Qué podría ser más necio que dejar un lugar de ministerio próspero e ir a un camino en el desierto? 

“Había dos caminos de Jerusalén a Gaza, y el Espíritu le ordena a Felipe que tome el que rara vez se usaba”. (MacArthur)

“Si Cristo es obstaculizado, ¡es porque algún Felipe no está dispuesto a ir!” (Morgan)

“Lo hemos visto, desde el día de Pentecostés en adelante, moviéndose sobre multitudes; ahora rastreamos sus movimientos en el individuo, y lo vemos en su tratamiento y dirección individual, viendo cómo guía a un creyente y dirige a un gentil”. (Pierson) Felipe no fue el único dirigido por el Espíritu. El hombre de Etiopía también lo fue, aunque todavía no lo sabía. En el camino del desierto, Felipe se encontró con un prosélito etíope al judaísmo que regresaba de Jerusalén ¡leyendo la Biblia! Esta Etiopía –mucho más grande que la Etiopía de hoy en día– fue la tierra de donde vino la reina de Saba, que vio la gloria del reino de Salomón y profesó fe en el Dios de Israel. Es posible que pedazos de la fe judía fueron pasadas a través de los siglos a hombres como este funcionario de la reina. 

“Era un hombre noble en una búsqueda noble”. (Hughes) No podemos decir si el etíope encontró a Dios en su visita a Jerusalén, pero ciertamente encontró la palabra de Dios, y leyendo la palabra de Dios lo guiaría a Dios. El etíope era un hombre exitoso. Mas su éxito obviamente no contestaba todas las preguntas de su vida. Él sabía que necesitaba respuestas espirituales reales en su vida, y estaba buscando a Dios.

"Leyendo al profeta Isaías": El etíope estaba hambriento por la palabra de Dios. Por lo general, el pergamino le costaría mucho dinero, por lo que mostró que realmente quería leer y conocer la palabra de Dios. 

"El Espíritu dijo a Felipe": Felipe tuvo una gran audacia para ir directamente al carro del etíope y hablar con él, pero eso es lo que el Espíritu Santo le dijo que hiciera. El etíope era un hombre rico, un hombre con poder, y por lo menos de cierta manera una celebridad. Pero Felipe sabía que necesitaba a Jesús al igual que cualquier otra persona. Nunca debemos temer hablar de Jesús con aquellos que se consideran personas importantes. Deberíamos ser más valientes para hablarle al mundo de Jesús, que el mundo para hablarnos del pecado.


viernes, 10 de abril de 2026

Devocional abril 10/2026

"Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí. Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio." (Hechos 8:18-25).

Simón notó que cuando Pedro y Juan impusieron las manos a los samaritanos y oraron por ellos, algo sucedió. Estaba impresionado por ese algo. Pensó que el Espíritu Santo era simplemente un poder que se podía comprar o vender. Él quería controlar la función del Espíritu, y consideraba al Espíritu Santo como un poder que él podía usar como quisiera, en vez de una Persona que gobernaba su vida. "Simonía" es la palabra para el pecado de comprar o vender oficios o privilegios de la iglesia, porque se hace con la misma actitud que este Simón. Este pecado es a veces practicado hoy en día; pero más comúnmente la gente simplemente piensa que la bendición sigue al dinero, en vez de el dinero sigue a la bendición. Simón realmente no deseaba el Espíritu Santo para sí mismo, sino la habilidad de impartir el poder del Espíritu Santo a otros cuando quisiera. Esto le daría mucha autoridad espiritual. “El pecado era desear poseer el poder espiritual para fines personales”. (Morgan)

"Has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero": Por supuesto, Simón estaba equivocado en su forma de pensar. Los dones de Dios se reciben libremente de Él, por fe. Como dice en Isaías 55:1: "A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche."

jueves, 9 de abril de 2026

Devocional abril 9/2026

"Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo." (Hechos 8:14-17).

Cuando el Señor Jesús le dio a Pedro (y a los otros apóstoles) las llaves del reino de los cielos (Mateo 16:19) fue realmente para este propósito. Aquí oficialmente dieron la bienvenida a aquellos (los samaritanos) que previamente habían sido excluidos del pueblo de Dios, al reino de Dios. Obviamente, hubo una experiencia posterior con el Espíritu Santo que estos creyentes samaritanos no conocían hasta que los apóstoles vinieron y les ministraron. A menudo, el poder y la llenura del Espíritu Santo se reciben cuando se imponen las manos sobre una persona y se ora por ellos (Hechos 9:17, 1 Timoteo 4:14, 2 Timoteo 1:6). Siempre debemos estar listos para recibir cualquier gracia o don que Dios tenga para darnos a través de la imposición de manos.

No sabemos con exactitud como fue evidente la llenura del Espíritu Santo en ellos. Quizá se manifestaron ciertos dones espirituales (1 Corintios 12:7-10).

"Recibían el Espíritu Santo": El hecho de que estos cristianos recibieron el Espíritu Santo en lo que parece ser una experiencia subsiguiente a su salvación, ha causado mucha controversia; se han ofrecido diferentes explicaciones:

  1. Algunos dicen que nunca fueron verdaderamente nacidos de nuevo (convertidos) bajo la predicación de Felipe. Cuando Pedro y Juan vinieron, realmente confiaron en el Señor Jesús y allí recibieron el Espíritu Santo. 
  2. Otros dicen que ellos fueron verdaderamente nacidos de nuevo. Después, en una experiencia posterior, recibieron el Espíritu Santo según un patrón que creyentes deben seguir hoy. 
  3. Otros dicen que fueron convertidos en respuesta a la predicación de Felipe; Pero Dios, retuvo el don del Espíritu Santo hasta que Pedro y Juan pudieron dárselo. El propósito de Dios en esto era asegurar la continuidad entre la iglesia en Jerusalén y la nueva iglesia en Samaria, evitando la división. 
  4. Otros opinan que realmente fueron nacidos de nuevo y recibieron el Espíritu Santo en el momento de la conversión, pero que les fueron dados dones y gracias especiales del Espíritu Santo por la imposición de manos de Pedro y Juan.

La última opción parece explicar mejor lo que sucedió. Cualquiera que sea la experiencia de los samaritanos, parece haber sido más que la dotación “normal” del Espíritu Santo en el momento de la salvación. Esta es una llenura del Espíritu Santo que siempre debemos desear y buscar.

miércoles, 8 de abril de 2026

Devocional abril 8/2026

"Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A este oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito." (Hechos 8:9-13).

Este Simón tenía un cierto nivel de fama local. Él fue honrado como alguien que no solo tenía el poder de Dios; decían de él: “Este es el gran poder de Dios”. En la Biblia, la magia está asociada con prácticas ocultas, y muchas veces con la toma de drogas que alteran la mente y el estado de ánimo. Cualquier poder real que Simón tenía, era de Satanás, no de Dios. En el mundo antiguo había una clase de astrónomos y científicos conocidos como magos (Mateo 2:1), pero los brujos y los hechiceros locales también usaban ese título. Lo usaban para aprovecharse de la ignorancia y las supersticiones de la gente común. 

Los samaritanos asumieron incorrectamente que, porque Simón tenía un poder espiritual, era de Dios; sin embargo, eso simplemente no era cierto.

Los que previamente habían sido engañados por Simón y sus artes mágicas, ahora creyeron a Felipe y lo que predicaba. Él trajo el mensaje del evangelio y ellos lo creyeron. “No hay indicios de ninguna deficiencia en su fe. Seguramente Felipe no reconoció ninguno, o no los habría bautizado”. (Williams).

Simón fue convencido por la predicación de Felipe y sus milagros asombrosos, hasta el punto en que declaró la fe, fue bautizado y estaba siempre con Felipe. Simón se convirtió en un seguidor de Felipe y su ministerio. No hay nada que indique que su fe fuera falsa o no sincera. Sin embargo, fue probada más adelante.

martes, 7 de abril de 2026

Devocional abril 7/2026

"Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad." (Hechos 8:4-8).

El resultado, para la gloria de Dios, fue que la persecución simplemente sirvió para esparcir el mensaje. No debemos pensar que los que se fueron de Jerusalén salieron como predicadores formales. La mayoría eran “misioneros por accidente” que hablaban del Señor Jesús a donde quiera que fueran. Podemos ser como estos primeros cristianos. Podemos compartir las buenas nuevas de lo que el Señor Jesús ha hecho en nuestras vidas. La mayoría de las personas no vienen a Él a través de un predicador profesional o un evangelista; ellos vienen a través de personas como nosotros.

“En cada iglesia donde realmente hay el poder del Espíritu de Dios, el Señor causará que sea esparcida, más o menos. Él nunca quiere que una iglesia sea como una nuez cerrada en su cáscara; ni como ungüento encerrado en una caja. El precioso perfume del evangelio tiene que ser derramado para endulzar el aire”. (Spurgeon).

Al igual que Esteban, Felipe fue uno de los hombres elegidos para servir a la familia de la iglesia en maneras prácticas cuando surgió la disputa sobre las viudas helenistas (Hechos 6:5). Él fue uno de los obligados a huir de la persecución (Hechos 8:1), terminando en Samaria. Después de que los judíos rechazaron el evangelio otra vez, vemos a Dios extendiendo la oferta de salvación en Jesús a otras personas, empezando con los samaritanos.

600 años antes de esto, los asirios conquistaron esta área del norte de Israel y deportaron a todos los judíos ricos y de clase media del área. Después importaron una población pagana desde lejos. Estos paganos se casaron con los de clases más bajas de judíos que quedaban en el norte de Israel, y de estas personas vinieron los samaritanos. En general, los judíos de aquel día odiaban a los samaritanos. Los consideraban infieles mestizos que corrompían la adoración del Dios verdadero. “Había un profundo prejuicio, equivalente casi al odio, entre los judíos y los samaritanos”. (LaSor). Aun así, Felipe les predicaba a Cristo. Porque el Señor Jesús había obrado en él, ya no había lugar para este tipo de prejuicio en su corazón o mente. Él no era racista hacia los samaritanos.


lunes, 6 de abril de 2026

Devocional abril 6/2026

"Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel." (Hechos 8:1-3).

En Filipenses 3:6, Pablo dijo de su vida antes de Jesús que era tan celoso en su fe religiosa que persiguió a la iglesia. La supervisión de Saulo de la ejecución de Esteban fue solo un ejemplo de esta persecución. "Consentía" describe la actitud de Saulo, pero la traducción al español probablemente no es lo suficientemente fuerte. La idea detrás de la antigua palabra griega suneudokeo es: “aprobar, estar complacido con”. Algunas personas eran perseguidores renuentes, pero Saulo no era uno de ellos; a él le gustaba atacar a los cristianos. Saulo de Tarso –a quien la mayoría de nosotros conocemos por su nombre romano Pablo– después vino a remorderse grandemente por aquella persecución de la iglesia. Más tarde escribió: "Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios" (1 Corintios 15:9).

Hechos 26:11 describe lo que quizá Pablo lamentaba más: "Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido en gran manera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras". Quizá Pablo haya sufrido muchas noches sin dormir pensando en aquellos a quienes forzó a blasfemar. La muerte de Esteban era solo el comienzo. Las compuertas de la persecución ahora estaban abiertas contra los cristianos. Saulo era solo uno de los muchos perseguidores de los cristianos. Ésta fue la primera persecución de los cristianos como grupo. Antes, los apóstoles habían sido arrestados, azotados y perseguidos; aquí, cada creyente fue amenazado con violencia y quizás muerte.

El domingo 8 de enero de 1956, en las orillas de un río solitario muy dentro de las selvas de Ecuador, los nativos asesinaron a cinco misioneros quienes venían a contarles de Jesús. Para muchos, esta muerte parecía una tragedia sin sentido. Muchos solo podían ver a cinco jóvenes misioneros quienes tenían sus carreras terminadas demasiado pronto, o las cinco viudas y los hijos sin padre. Pero Dios hizo una increíble obra a través de esos cinco hombres, aun en sus muertes, y la bendición todavía resuena a través de personas como Elisabeth Elliot, una de las cinco mujeres cuyo esposo fue asesinado. (Enduring Word)

sábado, 4 de abril de 2026

Devocional abril 4/2026

"¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis. Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió." (Hechos 7:51-60).

Podemos imaginar los susurros entre el sanedrín enojado mientras la lección de historia de Esteban comenzó a tener sentido. Esteban vio esto y supo que estaban rechazando al que Dios había enviado igual como lo habían hecho antes.

“Toma el cuchillo filoso de la Palabra y destroza los pecados del pueblo, abriendo las partes interiores de sus corazones y los secretos de sus almas … Él no podía haber dado ese discurso escrutador con mayor valentía si hubiera estado seguro de que le agradecerían por ello; el hecho de que su muerte era segura no tuvo otro efecto sobre él que hacerlo aún más valiente”. (Spurgeon)

Usando conceptos del Antiguo Testamento, Esteban reprendió a aquellos que rechazaron a Jesús como duros de cerviz (como es descrito Israel en pasajes como Éxodo 32:9), y como incircuncisos de corazón y de oídos (como es descrito Israel en pasajes como Jeremías 9:26). La cerviz es la parte posterior del cuello (la nuca). La expresión tiene el sentido de "tercos". Al usar las dos frases juntas, él podía haber tenido en mente un pasaje como Deuteronomio 10:16: "Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz." Casi 20 veces en el Antiguo Testamento, Dios llama a Israel duros de cerviz. Estos líderes religiosos estaban actuando tal como lo hicieron sus antepasados.

Israel se enorgullecía de la señal de la circuncisión porque los separaba de los gentiles. Esteban esencialmente dijo: “Ustedes son iguales a los gentiles en su rechazo del Señor”.  El punto principal de Esteban era inconfundible: “Como Israel fue en su historia; así ustedes lo son hoy. Dios les dio la ley, pero no la guardaron”. 

"Que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis": Esta acusación debe haber enojado mucho a los miembros del concilio. Ellos se enorgullecían de su obediencia a la ley, aun como el apóstol Pablo diría después de su pensar antes de ser cristiano: "En cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible" (Filipenses 3:6). El mensaje de Esteban era verdad. Primero, Dios no hace acepciónde lugares; es decir, aunque el templo era un regalo maravilloso de Dios, era incorrecto sobre enfatizarlo como “la casa de Dios”. Segundo, Israel en ese momento era culpable de lo que había sido culpable antes: rechazar a los mensajeros de Dios.

El Señor Jesús dijo que es imposible que odres viejos contengan vino nuevo (Mateo 9:17). A través de Esteban, el Espíritu Santo mostró cómo las viejas tradiciones del judaísmo (especialmente el énfasis excesivo en el templo) no podían contener el nuevo vino del cristianismo.

Dios usó el martirio venidero de Esteban para esparcir la iglesia al mundo entero, pero Dios también usó el mensaje de Esteban para mostrar que no había razón teológica para evitar que el evangelio se compartiera a los gentiles.


Devocional abril 11/2026

"Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es ...