"Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios." (Marcos 14:22-25)
El pan: “Esto es mi cuerpo” (vv. 22). El Señor Jesús tomó un símbolo antiguo y lo resignificó radicalmente. En el contexto judío de la pascua el pan era llamado “pan de aflicción”. Ahora el Señor afirmó que el verdadero sufrimiento redentor es el suyo. Él no solo explicó la Pascua; Él se convirtió en la Pascua.
La copa: “Mi sangre del nuevo pacto” (vv. 23–26). La expresión “Nuevo pacto” remite a Jeremías 31:31–34. La sangre ya no sella una ley externa, sino una transformación interna.
La Cena mira:
- Al pasado (la cruz),
- Al presente (la comunión),
- Al futuro (el banquete del Reino).
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