miércoles, 15 de abril de 2026

Devocional abril 15/2026

"Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista. Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre." (Hechos 9:10-16).

No sabemos nada acerca de Ananías ni antes ni después de este encuentro con Saulo. No sabemos cómo vino a estar en Damasco, o qué le sucedió después. Por lo que sabemos, podemos pensar en él como un seguidor promedio de Jesús, un discípulo. Era un hombre común: no un apóstol, un profeta, un pastor, un evangelista, un anciano o un diácono. Sin embargo, Dios lo usó porque era un hombre común. Dios quiere usarnos, hay un trabajo especial para cada uno de nosotros. En teoría, no fue absolutamente necesario que Dios usara un hombre como Ananías para esta obra en la vida de Saulo. Siendo simplemente un discípulo, podemos decir que Dios usó a Ananías porque le encanta usar a las personas, y Ananías era un siervo dispuesto. 

Dios le habló a Ananías de una manera completamente diferente a la que le habló a Saulo. Saulo tuvo una confrontación audaz y casi violenta con Dios, pero Ananías oyó la voz de Dios dulcemente en una visión, donde Dios llamó y Ananías respondió obedientemente. Decir: “Heme aquí, Señor” es una respuesta perfecta a Dios. 

Dios tenía un plan para la vida de Saulo. En ese momento, Dios aún no había revelado ese llamado a Saulo. Parece haberle dicho a Ananías primero. Dios consideraba a Saulo como su instrumento escogido mucho antes de que hubiera algo en él digno de ser escogido. Dios sabía lo que Él podía hacer con él, aun cuando Saulo o Ananías no lo sabían. "Para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel": Esto describe en general el llamado y obra futura del hombre quebrantado, ciego y afligido que Ananías pronto conocería. (Enduring Word)

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