lunes, 27 de abril de 2026

Devocional abril 27/2026

"Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. Él, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. Ido el ángel que hablaba con Cornelio, este llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo." (Hechos 10:1-8).

En este capítulo nos encontramos con la narración de otra extraordinaria experiencia, de personas a quienes el Señor les permitió ser parte del cumplimiento de sus planes. En la ciudad de Cesarea se encontraba un oficial del ejército Romano, al que se le describe como un hombre piadoso y temeroso de Dios, a demás dice que con toda su casa. Así como este hombre (Cornelio), muchas personas están buscando a Dios, aunque a veces en el lugar equivocado. 

En otra ciudad, llamada Jope, se encontraba el apóstol Pedro. Y El Señor envió un ángel a Cornelio con un mensaje: él debía enviar a buscar a Pedro, porque tenía un plan especial en el que ambos iban a participar.

 “Como un romano típico, había sido expuesto a los dioses romanos –Júpiter, Augusto, Marte, Venus, etc.– pero también habían sido expuestos a los conceptos iluminados del judaísmo y se habían vuelto devotamente monoteístas”. (Hughes)

Cornelio estaba en la categoría de lo que los judíos llamaban temerosos de Dios. Estos fueron gentiles que amaban al Dios de Israel; Simpatizaban y apoyaban la fe judía. Sin embargo, no se convirtieron completamente en judíos en su estilo de vida ni en la circuncisión. Los judíos de esa época respetaban y apreciaban a estos gentiles temerosos de Dios, pero no podían realmente compartir su vida, sus hogares y su comida con ellos porque en realidad eran gentiles y no judíos convertidos. 

El Señor tiene planes y propósitos especiales en los que quiere que participemos. Necesitamos estar dispuestos a escuchar y obedecer como lo hizo Cornelio.

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