"Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto. El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué al tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David. Este halló gracia delante de Dios, y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob. Mas Salomón le edificó casa; si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta: El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas?" (Hechos 7:44-50).
El punto de Esteban fue que la presencia del tabernáculo o el templo no los constriñó de rechazar a Dios y a sus mensajeros especiales. Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano: Esteban confrontó su idolatría del templo. Intentaron confinar a Dios dentro del templo, pero Dios es demasiado grande para caber en cualquier templo que el hombre pueda hacer. En un nivel más sutil, muchos cristianos hacen lo mismo. Quizá no sea el adorar al edificio de la iglesia (aunque ciertamente eso ocurre de vez en cuando), pero es el confinar a Dios a un solo lugar. En otras palabras, el único lugar donde se encuentran con Dios es en la iglesia. En cuanto les concierne, Dios está ausente del resto de sus vidas. En la mente y en la vida de algunos hoy en día, parece que Dios vive solamente en la iglesia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario