"Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo: Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo. Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón, quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa. Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!" (Hechos 11:4-18).
Este relato es un obvio resumen de Hechos 10:9-43. Dios enfatizó la importancia de estos eventos al repetir la historia.
“Pedro no ostentó su autoridad apostólica. En cambio, empezó con una humilde recitación de lo que sucedió. El griego (en el texto original) hace esto particularmente claro. Indica que Pedro comenzó al principio y explicó todo con precisión –una palabra muy fuerte– tal como había sucedido”. (Boice).
"Cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio": Esta conclusión fue importante. Mostró que el sello de aprobación de Dios estaba en esta obra hacia los gentiles. El punto de Pedro para estos judíos cristianos (los que eran de la circuncisión, Hechos 11:2) fue claro: no podían negarles su aceptación cuando Dios había dado la suya.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario