"En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo." (Hechos 11:27-30).
No sabemos exactamente cómo Agabo daba a entender por el Espíritu que venía esta gran hambre. Pero los cristianos tomaron la palabra seriamente, y generosamente prepararon a proveer por la necesidad venidera.
“Sabemos por otras fuentes que el principio de Claudio fue marcado por una sucesión de malas cosechas y consiguiente escasez en varias partes del imperio, en Roma, Grecia y Egipto, así como en Judea”. (Bruce)
Podemos ver que estos eran realmente discípulos y cristianos, porque dieron generosamente para satisfacer la necesidad. Dieron, cada uno conforme a lo que tenía. Esto significa que dieron conforme a los recursos que tenían; los que tenían más dieron más, probablemente refiriéndose a dádivas relativas a sus recursos. También significa que dieron conforme la fe que tenían, confiando que su regalo a la obra de Dios fue una inversión digna en Su reino, y no una pérdida. También vemos que determinaron dar. Si una persona no determina dar, a menudo nunca lo hace.
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