"Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos. Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe." (Hechos 6:5-7).
No podemos decir que esto fue una buena decisión solo porque le gustó a la gente. Sin embargo, Dios confirmó la sabiduría de los apóstoles a través del acuerdo entre la gente. Los apóstoles fueron guiados por el Señor, no por la opinión popular. Los siete hombres tenían nombres griegos, indicando que probablemente eran helenistas. La gente (y los apóstoles) mostraron gran sensibilidad hacia los helenistas ofendidos al nombrarlos para cuidar de la distribución de las viudas. “Me imagino que había más cristianos de habla aramea en la iglesia que cristianos de habla griega, pero la iglesia unida dijo: Vamos a elegir líderes de habla griega”. (Boice). En este caso, la gente nominó a los hombres, y los apóstoles los aprobaron imponiéndoles las manos, después de orar por la dirección y la aprobación de Dios. Fue importante imponerles las manos, aun si su servicio era mayormente para las necesidades prácticas de las viudas. El servicio práctico es servicio espiritual. La misma palabra griega se usa tanto para la distribución (Hechos 6:1) como para el ministerio (Hechos 6:4). La idea tras la palabra en ambos lugares es servicio, ya sea de manera práctica o espiritual. Deberíamos considerar un privilegio servir al Señor de estas formas básicas y prácticas, en vez de verlo como una carga “no espiritual”. Aparte de la cruz, el Señor Jesús mostró la última medida de amor simplemente lavando los pies de sus discípulos (Juan 13:1-5).
En ninguna parte de este capítulo de Hechos se les llama a estos hombres diáconos, pero la mayoría considera que ellos fueron los primeros en cumplir el oficio de diácono como es descrito en 1 Timoteo 3:8-13. La palabra diácono significa simplemente “siervo”, y estos hombres ciertamente fueron siervos. Podrían reclamar la misma promesa de servicio fiel que Pablo hizo específicamente a los diáconos en 1 Timoteo 3:13: "Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús."
Considerando todo lo que pudo haber salido mal cuando Satanás intentó atacar por medio de la división, todos los involucrados merecen mucho crédito. Los que tenían la queja, los helenistas, hicieron lo correcto: Dieron a conocer la necesidad, y confiaron en la solución de los apóstoles. Los del otro partido, los hebreos, hicieron lo correcto: Reconocieron que los helenistas tenían una necesidad legítima y confiaron en la solución de los apóstoles. Los siete varones escogidos hicieron lo correcto: Aceptaron el llamado al servicio sin glamour. Los apóstoles hicieron lo correcto: Respondieron a la necesidad sin distraerse de su trabajo principal. Debido a que esta situación fue manejada con sabiduría y sensibilidad hacia los ofendidos, se terminó un tema potencialmente divisivo, y el evangelio continuó avanzando. Aún muchos de los sacerdotes vinieron a fe en Jesús.
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