"Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo. Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo. Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días." (Hechos 3:17-24).
Aunque Pedro les habló con osadía acerca de su pecado, no los condenó. Él todavía se relacionaba con ellos como hermanos. Los acusó dos veces de negar al Señor Jesús (Hechos 3:13-14), algo que él mismo había hecho. Reconoció que pidieron la ejecución del Señor en ignorancia del plan eterno de Dios. Esto no los hizo inocentes, pero sí definió cuidadosamente la naturaleza de su culpa. Si pecamos en ignorancia, sigue siendo pecado; pero es diferente del pecado hecho con pleno conocimiento. A pesar de todo lo mal que le hicieron al Señor nada cambió en el plan de Dios. Él puede tomar la maldad más horrible y usarla para bien. José pudo decir a sus hermanos: "Vosotros pensasteis mal contra mí, más Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo" (Génesis 50:20). El mismo principio estaba obrando en la crucifixión del Señor Jesús y está obrando en nuestras vidas (Romanos 8:28).
Como lo hizo en su primer sermón (Hechos 2:38), Pedro llamó a la multitud a que se arrepintieran. Él les dijo que cambiaran su manera de pensar y sus acciones. Les habló audazmente sobre su pecado, pero no solo quería hacerles sentir mal. Ese no era el objetivo. El objetivo era animarlos a arrepentirse y creer. El arrepentimiento no es sentirse triste, sino describe el hecho de darse la vuelta. Y como en el capítulo dos, aquí también Pedro hizo que arrepentíos fuera una palabra de esperanza. Les dijo que habían hecho mal; pero que podían dar vuelta y estar bien con Dios. Pedro sabía la necesidad de la conversión para traernos nueva vida. Ser un cristiano es ser una nueva criatura en Cristo (2 Corintios 5:17). Boice dice que convertíos sería mejor traducido: Volved hacia Dios. Aun mejor: Huid a Dios. Boice conecta esto con la imagen de las ciudades de refugio en el Antiguo Testamento, y piensa que Pedro les dijo que huyeran a Jesús como su lugar de refugio. "Para que sean borrados vuestros pecados": Este era el primer beneficio del arrepentimiento que Pedro les presentó. El que se arrepiente y se convierte le son perdonados sus pecados, y su récord es borrado. Esto tiene la idea de borrar la tinta de un documento. La tinta en el mundo antiguo no tenía contenido ácido y no se pegaba al papel. Casi siempre podía ser lavada con un trapo húmedo. Pedro dijo que Dios borraría nuestro récord de pecado así.
"Para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio": Esto era el segundo beneficio de arrepentirse y convertirse a Dios.
(Enduring Word)
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